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Jhaneyris Natera
interesante
2022-08-16 23:22:43 -
Mendoza Zandra
amando demais
2022-08-16 09:55:59 -
Grizy Mendez
me encanta
2022-08-15 22:18:11
interesante
2022-08-16 23:22:43amando demais
2022-08-16 09:55:59me encanta
2022-08-15 22:18:11—A la cuenta de tres, ¡fondo chicas!— Lisa sonrió al escuchar a sus amigas, que reían a
carcajadas y levantaban sus copas al aire, esa noche terminarían más borrachas que nada, pero valía la
pena. Era su despedida de soltera, por fin todos sus sueños se harían realidad.
—Por Lisa y Frank, porque tengan una vida con mucho sexo salvaje.
Todas se soltaron a reír como locas, y ella las observo lentamente a todas, sus tres amigas, Jennie,Jisoo y Rosé
con sus cabellos pelirroja, café claro, rubio rosado y esos ojos color cafés claro con los que a tantos hombres había cautivado, claro
el cuerpazo tenía mucho que ver, parecía modelo de televisión y se dedicaba a atender su pequeña
pastelería en el centro de la ciudad, Maria una linda y simpática morena, con espectaculares curvas que
iban más allá de lo que dictaba la moda, pero ella era feliz y muy guapa, era la clienta número uno de
Jennie y se dedicaba a la publicidad colaborando en una revista muy importante y Adriana una hermosa
trigueña, con su cabello castaño y unos espectaculares ojos color miel, era la más menudita de todos, a
primera vista los hombres pensaban que era una damisela en apuros pero nada más lejos de la realidad,
su amiga era una autentica furia si se lo proponía no por nada era la mejor abogada de la ciudad. Eran
unas auténticas brujas cuando querían, pero también eran las mejores amigas que cualquier chica pudiera
tener. Esa noche estaba celebrando que por fin después de seis años de relación, Frank su novio desde el
instituto estaba dispuesto a comprometerse con ella y formar una familia juntos. En verdad no podía
pedirle más a la vida, estaba tan contenta.
— ¿Sabes qué hora es Lisa?— alzo la mano para observar su reloj haciéndose la tonta, solo
esperaba que sus amigas no contrataran a uno de esos desnudistas para que le hiciera un bailecito — No
seas tonta lisa llego la hora de los regalos.
Bueno la situación comenzaba a ser fabulosa, claro, con lo que ella no contaba es que las alocadas
de sus amigas le regalaran todo un set de artículos sacados directamente de un libro erótico, de esos que
estaban tan de moda, no, si esas mujeres no podían ser normales ¿verdad?, tenían que regalarle, unas
esposas, cuerdas, lencería,<< aunque esta sí que era mona>>, pensó mientras seguía sacando los artículos
de una enorme canasta, encontrándose con un libro del Kama Sutra, correas, ¡por dios! Qué clase de amigas tenía, estaban todas como para mandarlas al psiquiátrico.
—Chicas en serio, parece que no me conocen.
—Porque te conocemos, estamos seguras de que Frank estará encantado con los regalos, mira
amiga cuando llegue, lo atas a la cama y no lo dejes que se levante de ahí hasta que quede todo seco, por
tanta acción —. Dijo adriana provocando que todas estallaran en carcajadas.
Dejo la enorme canasta a un lado y se dispuso a disfrutar lo más que pudiera de esa escapada
nocturna. Las bebidas parecían que nunca se terminaban, y ella ya se sentía un poco achispada. Bailaron
toda la noche, rieron hasta que les dolió el estómago, charlaron contando antiguas anécdotas de cuando se
conocieron, y después sucedió lo que ella tanto temía, sus amigas contrataron a uno de esos hombres que
bailan con muy poca ropa.
Ella tenía puesto un velo en su cabello sujetado por una corona lo que claramente la identificaba
como la novia. De pronto de la barra central del antro salieron cinco hombres vestidos de sexys oficiales
de policías, vaya estaban para comérselos, pero se recordó interiormente que ella estaba comprometida
con un magnifico hombre, el cual estaba celebrando su despedida de soltero en las vegas.
Pensó seriamente en cuantos años le darían de cárcel por matar a sus examigas, por lo menos ellas
se la estaban pasando en grande riendo a carcajadas, cuando los hombres la rodearon bailando
sensualmente, provocando que ella se sonrojara. ¡Pero es que esos hombres no sabían lo que era el
pudor!, bailaban casi restregándose encima de ella, ¡Santo dios!, el hombre que se había sentado a
horcadas encima de ella y la miraba como si fuera un suculento pastel, estaba que daba miedo de lo
guapo que era, vale que ella también era mujer y el hecho de que estuviera comprometida no afectaba
nada, estar a dieta no impide que se le eche un buen vistazo al menú de postres, eso decía su abuela ,y
este postre era en verdad muy, muy apetecible.
Este hombre la miraba sonriendo con un brillo especial en los ojos, como cuándo alguien está
frente a un gran reto, y era obvio que el reto era ella, pero se tenía que concentrar en su novio, ella era
una novia amorosa y fiel, que jamás osaría en faltarle a su amado Frank, no caería bajo el embrujo de
esos ojos del color de la miel fundida, ni tampoco se dejaría tentar por eso firme musculatura que se
apreciaba a ver bajo la camisa de policía, no, ella era una psicóloga, recién graduada pero al fin y al
cabo era una profesional centrada. Por eso no caería en la tentación de esos gruesos labios, ¡no, no y no!
Definitivamente se había vuelto loca, no sabía porque parecía como si todo el mundo hubiera
desaparecido, como si cuando sus miradas se encontraron el mundo simplemente se hubiera detenido.
Y fue en ese preciso momento que la mujer profesional y centrada desapareció, y obviamente también fue el momento de su perdición.